miércoles, 4 de enero de 2017

Cuchillo afalcatado para un cazador



Hace unos meses nos encargaron un cuchillo que estaba destinado a un cazador, querían que tuviese nuestra firma personal y que mantuviese la línea de nuestros cuchillos afalcatados pero debía adaptarse un poco a la persona que lo iba a recibir.





 Añadimos unas piezas de latón en la empuñadura, por estética y darle un toque deluxe.

Una de las modificaciones que hicimos fue proteger la mano de posibles resbalones haciéndole una forma en la hoja que sin llegar a ser una guarda le facilita un mejor agarre.

La hoja la forjé en un acero alto en carbono, aunque habitualmente prefiero aceros con menos carbono. La templé al agua con salmuera, el que entienda un poco de temples sabrá que es una técnica muy complicada y que se asumen muchos riesgos, pero aquí lo hacemos todo a la antigua usanza.

Como todas las piezas que salen de nuestra fragua cumplimos las normas de la paleoforja*: Carbón vegetal, nada de aceros con aleaciones modernas y nada de herramientas eléctricas. La forma se hace en el yunque y no con máquinas de desbaste.

Las cachas y las piezas de latón están remachadas, sin pegamentos modernos.

Ya que era un encargo especial este cuchillo tiene dos fundas, nuestra característica funda cosida al centro y moldeada a mano y otra más moderna y deportiva para llevar en el cinturón.

Nuestra característica funda que llevan nuestros cuchillos

Funda de estilo moderno

* Paleoforja es un concepto acuñado por nosotros para diferenciar nuestro trabajo de los trabajos en forja moderna, nos basamos en las técnicas anteriores a la revolución industrial.

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