lunes, 9 de enero de 2017

Moharra S. VI - IV a. e.




Al poblado llegó un joven ilergete sobre su caballo, fue recibido por nuestro señor con la hospitalidad que se debe dar a un visitante.
Corrían rumores de si venía a pactar una tregua, otras voces hablaban de una declaración de guerra y algunos comentaban de si habría un casamiento… todo eran rumores.
El herrero fue llamado a la casa grande y pronto se desveló el misterio. El joven ilergete se dirigía hacia el sur para unirse a los cartagineses, deseaba que nuestro herrero le hiciera una lanza, una gran lanza como la que llevaron sus antepasados a la batalla.
A los días el joven partió hacia el sur con su gran lanza cabalgando sobre su caballo…



Esta ficticia historia salida de nuestra imaginación nos sirve para presentar nuestra propia historia, menos lírica, pero una de esas historias que nos hacen seguir trabajando con la misma ilusión día tras día.

Hace unos meses un recreador histórico de Lleida nos envió un e-mail solicitándonos una punta de lanza o moharra de gran tamaño. Afortunadamente los recreadores históricos cada vez son más exigentes con su material.

Él quería una punta de gran tamaño y con nervio central, ya habíamos hecho puntas de lanza pero nunca de la tipología que nos proponía, por lo cual el reto nos resultaba muy atractivo.

Muchos recreadores están acostumbrados al material de bajo coste, producción industrial  y acabado pulido, nosotros no trabajamos así ya que nuestros métodos son totalmente artesanales, pero afortunadamente él conocía nuestro trabajo y le entusiasmaba la idea de que estuviese forjada a mano.

Le enviamos un boceto con las medidas y una vez aprobado nos pusimos a trabajar. Toda la forma, al igual que todo lo que forjamos, está terminada sin retoque posterior a la forja por métodos mecánicos, así la pieza luce tanto sus defectos como sus virtudes y muestra el trabajo del herrero.

Detalle de la anilla


Características


La lanza es el arma principal del guerrero íbero, este tipo de lanza es característica de los periodos más arcaicos S. VI-V a. e. que llegaron a tener hasta 60 cm y su uso fue decayendo en los siguientes siglos en favor de lanzas más ligeras y de tipologías más sencillas.

Detalle del cubo con su clavo


Tiene una largura de 55 cm el cubo es de 13 cm y un diámetro máximo de 25 mm.
Tiene un nervio central con una anchura de entre 10 y 12 mm.
La hoja en su anchura máxima tiene algo más de 35 mm. y el grosor máximo en el nervio es de 10 mm.
Tanto el aro como el clavo están forjados y sirven para sujetar la punta al ástil.

También hicimos un regatón, los regatones que hago en su parte distal son macizos, tal y como aparecen en los hallazgos arqueológicos, es un error demasiado común hacer regatones con una pletina en forma de cono.

Acabado negro para armas negras

La punta y el regatón

Las armas en la Protohistoria de la Península Ibérica son habitualmente negras, con un recubrimiento de oxidación a magnetita tal y como se ha demostrado por los análisis metalográficos. El procedimiento de oxidación por magnetita es muy complejo y aunque Jesús Alonso lo ha conseguido reproducir en laboratorio, todavía desconocemos como se podría realizar con los medios de la antigüedad.

Detalle del cubo y el regatón


Propusimos a nuestro cliente darle un acabado negro a su lanza y aceptó la idea, da gusto trabajar con gente que coincide tanto con nosotros.

No afilamos las lanzas por dos razones, primero porque puede ser muy peligroso y entendemos que no se va a usar en combate real, la segunda razón es que en España las armas de doble filo están prohibidas.

Solo nos queda decir que una vez más ha sido un placer trabajar para alguien que valora nuestro trabajo y que conoce tan bien la Historia.

Orgulloso el herrero con la lanza antes de que se la lleve el mensajero

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