domingo, 31 de agosto de 2014

Village Gaulois

Este verano aprovechamos nuestro viaje a Mas d'azil para volver a visitar el arqueo-parque Village Galois que hay cerca de St Jullien a 30 minutos de Toulous.

Es todo un ejemplo de recreación y de turismo sostenible, un proyecto de muchos años en los que se han mimado todos los detalles. Todo se ha construido con técnicas de artesanía que bien pudieron usar los galos, no se ve ni un solo tornillo, ni un muro mal hecho, ni techumbres tapando materiales sintéticos como hemos visto en alguna "recreación" en España.




Los artesanos que hay trabajando son personas especializadas y con grandes conocimientos de las técnicas, todos los materiales que emplean son históricamente correctos.

Cuando visitamos este lugar en el año 2011 nos reafirmamos en que esta es la línea a seguir y que sobran excusas para no hacer las cosas bien.

Nada más llegar a la localización te sorprende el sistema defensivo, toda una fortificación en madera tallada con hacha y sujeta con clavos realizados en forja, un foso donde pastan los animales y te traslada inmediatamente a otro tiempo.

Doble muralla con foso

Sistema defensivo


La impresionante puerta te recibe con la sensación de que vas a entrar en otro mundo, sin necesidad de esos horribles paneles que se suelen poner, que en muchos casos no hacen más que informar de lo obvio. Toda la señalética y los paneles informativos están discretamente colocados sin afectar a la imagen general.

Puerta de acceso


En cada casa hay un artesano, todos los objetos que encuentras en las casas pertenecen al oficio que representan.

Carpintero trabajando con la cuchilla


En la carpintería hay un especialista que conoce perfectamente el manejo del hacha y otras herramientas, todo lo que explican lo argumentan basándose en registros arqueológicos, incluso el uso del torno en la antiguedad está bien explicado.

Aprovechamos para hablar con él de madera, construcción de arcos, etc. da gusto conocer a alguien con quien compartes inquietudes.

Las calles te dan la sensación de estar realmente en una aldea gala y te conducen a la siguiente casa en busca de más información.

Una de las calles de la aldea

Detalle de la cubierta vegetal de una casa

El artesano del cobre trabaja con gran habilidad a medio camino entre un orfebre y un herrero.

Artesano del metal


La herrería ese espacio mágico y oscuro es un placer para los sentidos, herramientas, cuchillos, espadas galas, etc. se exponen como muestra de la habilidad de los pueblos preromanos en el uso del acero.

Herrero en pequeño yunque, como debe ser


El herrero usa carbón vegetal y como no podía ser de otra forma, aceros con un contenido medio en carbono.

Explica perfectamente todo el proceso desde el forjado hasta el temple incluso explica técnicas de carbonatado y cementado del acero.


Colmenas

Paseando por la aldea no faltan detalles como unas colmenas. La miel no solo era un manjar para endulzar la vida, también era la materia prima del hidromiel.

Hay casas dedicadas a la cestería, la fundición del bronce, el textil, la cerámica, etc.

Torno de alfarero


Visitamos el santuario dedicado a las deidades y abandonamos la visita pasando por la tienda de souvenirs donde uno puede adquirir los productos fabricados en la aldea así como libros expecializados.

Podríamos continuar hablando maravillas de este sitio, nos quedamos con el deseo de que aquí al sur de los Pirineos se tome ejemplo de que se pueden hacer bien las cosas y crear proyectos económicamente sostenibles.

Detalle en forja de la puerta


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